Cristo de Peluche

En sólo diez minutos de navegación por la red me encuentro con cientos de páginas de semi-cristianitas teens. No es un grato descubrimiento.
Si lees con valentía y no te doblega el estómago, vas a encontrar webs y blogs donde ellas –las ministritas- te dan líneas directrices para ser un “cristiano verdadero”, un cristiano bien de la Iglesia de Filadelfia, “la que ama Jesús”.

Si obedeces sus consejos y órdenes (haz esto, no leas aquello, no visites esto, apártate de aquello, piensa esto, lee esto, come esto, vístete así, canta esto, y aquello ódialo, “como hacemos nosotras” en el nombre del Señor) vas a terminar siendo –en consecuencia y en excelencia- un ejemplar de cristiano perfecto al cual “el Señor” no le hará ningún reproche.
¡No quieras ser uno de Laodicea! Ellas no lo son.

Se olvidan –claro- que Laodicea era también parte cercana y unida a Colosas, y puedes terminar siendo –si te equivocas- un simple y tonto colosense necesitado de Cristo. Pero no debes pedirles a aquellas chicas que sepan este detalle menor, jajaja, porque lo principal en la fe también lo ignoran con inestimable esfuerzo.

Ni tampoco puedes recordarles Colosenses 2:1-3, donde afirma Pablo que “sostiene gran lucha por los que están en Laodicea”, con este objetivo:

“…Para que sean unidos en .. ¡Hesed! hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios el Padre, y de Cristo, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.”
¡Caramba!, qué difícil le coloca Pablo a estas chicas el cristianismo.
Unidos en Hesed, no en costumbres religiosas, ni en leyes congregacionales ni siquiera en éticas marchitas del legalismo Top. Y además… eso de pleno entendimiento en Cristo… Las filadelfas irreprochables no llegan a tanto.

No voy a colocar aquí los enlaces de esas webs y blogs de “perfectas cristianas”, porque prefiero colocar el enlace de la iglesia de las prostitutas, ya que éstas últimas reconocen serlo, aunque tengan una teología deficiente. Las alcanza la Hesed porque son condenadas, ofendidas, insultadas y despreciadas por las perfectas cristianas jasídicas.

Se ofendió mucho una vez un católico cuando en puse que “Cristo ama a las prostitutas y la Iglesia de Cristo no”.Yo creía que se ofendía por defender la inclusión social de la iglesia y que no estaba de acuerdo conmigo en que no hay tal inclusión. Pero no se ofendió por eso, sino porque decía que ¡Jesús jamás puede amar una prostituta! Qué blasfemia. Que les tenga vaga misericordia vaya y pase, pero ¿amarlas? ¡Ay, ni Dios permita!
Juan 3:16-17 ha sido extirpado de la Biblia de este buen hombre.

Y ahora me encuentro con que estas pequeñas fariseítas del cristianismo cómodo también odian y menosprecian a la gente que consideran de menor valía. Y que no son católicas sino protestantes y evangélicas de primerísima fila.

Apenas lees lo que escriben, ya te das cuenta de que se sienten jesusitas puras, aunque sean aprendices de Biblia en folletos balbuceantes.
Se sienten las perfectas de mamá y papá, aunque sean devotas en “Easy Mode”. Se saben satisfechas, complacidas, incorruptibles, y aunque sean las anoréxicas de la fe, se sienten limpitas e irreprochables señoritas. Son las fashion de Jesús, el molde rosa de la verdad.

Pero estas grouppies de culto carnavalesco, estas solícitas del slogan conmovedor, las domingueras, las espirituales de papilla digerida, las descansadas, las comedidas, las desinfectadas, las que no te tocan, las que no te miran, las que te miden, las de amor selectivoy conveniente, las asépticas, las sepulcritos blanqueados, las tibias laodicenses del Cristo de Peluche ya tienen su “Cielo” en su infierno, y lo festejan con infinita alegría.

No puedes mostrarles Hesed porque ya testifican que la rechazan de punta a punta. Lo único que puedes hacer –si te permiten- es regalarles un canasto, para que se metan dentro y se duerman enroscadas.
Es una raza que tiene su prensa. Mateo 12:34-42.

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