LA TRADUCCION EN LA HERMENEUTICA BIBLICA - 7

En toba, hay por lo menos diez palabras para relatar lo mismo que relata el pasaje de Marcos 1:6, en relación a la "miel silvestre". En Chorote, para "miel silvestre" hay siete palabras. Mientras el texto bíblico no especifica cuál miel silvestre, los tobas y otras personas de cultura lingüística más amplia que la del hebreo, el griego y el arameo, quieren saber a cuál de todas esas clases de miel silvestre se refiere. Justamente muchos de allí son recolectores de miel silvestre y conocen que no toda la miel es la miel y por lo tanto ¿cómo no ser silvestre esa miel si no hay forma de comprender lo que la hace dejar de ser silvestre, a saber la "elaboración".

Se dirá que no es importante saberlo mientras capten el concepto básico de Marcos 1:6, pero ellos no tienen la obligación de aguantar que los traductores no sepan. Porque ese ejemplo de la miel es sólo una muestra sencilla de otras dificultades mayores.

Se preguntan los traductores, si al colocar una palabra específica para "miel silvestre" aciertan a lo que quiso decir Dios cuando inspiró ese texto al autor del evangelio de Marcos. No vaya a ser que atenten contra "la verbalidad" de tal inspiración. Y muchas veces eligen la transliteración (colocar la palabra en el idioma original sin traducirla) para sacarse un peso de encima, aunque los receptores de esa Biblia traducida no entiendan "meli agrion".

Bien, respetaron el "original inspirado", pero magro favor hacen. Es mejor enseñarle griego a los tobas, es más fácil cambiarles la cultura, dijeron muchos misioneros.
"Porque el hombre es maleable incluso por las armas, si no entiende, hay que obligarlo a entender. Pero la "Palabra de Dios" no es maleable, ni siquiera relativizando el mero lenguaje humano con que está hecha, y mucho menos luego de que ya hemos dicho durante siglos que cada palabra bíblica está ahí porque debió estar caída del cielo."

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