Santurronas sin mancha

Mirando de punta a punta la historia de la iglesia -desde sus comienzos organizados hasta la fecha- se resalta con amarillo fluo que ella se ha ganado reputación en los eventos mundiales por medio de ejercer unairrevocable falta de gracia.
Más concretamente desde Constantino en adelante, cada vez que la Iglesia fue famosa o sale en los diarios, nunca fue por una explosión de amor cristiano, ni es hoy por una poderosa actitud compasiva (hesed).
Siempre lo fue o lo es por provocar un tremendo rechazo.
Les propongo una oración a las señoras impolutas que concurren five o'clock a arrodillarse en el templo:
"Padre, en el Nombre de ese Jesús que amaba a los asquerosos pecadores, ayúdanos a que nuestra intocable piedad se vuelva (al menos) agradable. Amén."

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