Neuronas a la papelera

Me di cuenta hace mucho tiempo que dentro de una iglesia evangélica o protestante, una persona intelectual es aceptable, pero no es deseable.
El creyente no tiene libertad de ejercer su intelecto. Para poder estar en armonía con las ramas de liderazgo es obligatorio perder puntos de observación, renunciar a ciertas perspectivas de análisis y acotar herramientas racionales.
Sin embargo, becan para las universidades y los seminarios.

Para conservar la libertad de pensar activamente, generar reflexiones y convocar a la acción intelectual de los miembros de la iglesias parece ser necesario aislarse del "rebaño", tomar distancia y recuperar la visión amplia.
Si piensas, te alejas. Si no te alejas y acatas la presión del legalismo, no piensas.
Esta es una diatriba que no siempre los cristianos suelen percibir al ingresar en una iglesia.

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