LA TRADUCCION EN LA HERMENEUTICA BIBLICA - 8

En Wichi, las "cartas" tienen un elemento muy curioso. No tenían la idea de "carta" como la teníamos nosotros antes del correo electrónico, se trataba de una mensajería generalmente informativa o petitoria. Estos mensajes comenzaban siempre con el aviso de que se trataba de un mensaje. A nosotros nos sonará redundante, pero a ellos no.

Ahora bien, lo que se utilizaba en esa cultura no era la frase inicial: "Esto es un mensaje" sino otra frase, muy especial, que en castellano no suena a nada coherente. La frase de comienzo de toda carta era: "Ha sido tiempo pero ahora es". Eso marcaba al lector de que lo que tenía en la mano se trataba de una carta. Por eso en el Nuevo Testamento Wichi todas las epístolas empiezan diciendo "Ha sido tiempo pero ahora es".

Pregunto si los acusarán de herejes, humanistas y torcedores del texto bíblico a los lingüistas y antropólogos y hermeneutas cristianos porque le agregaron un "elemento extraño" a la Sagrada Escritura Inspirada.

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(*) Se me disculpe que haya puesto los verbos en pasado, como si esa clase de mensajería ya no se usara actualmente entre los Wichis, pero es que desconozco la actualidad de esa sociedad aborigen.

LA TRADUCCION EN LA HERMENEUTICA BIBLICA - 9

Un ejemplo de "agregado" del traductor a un texto faltante puede ser -entre tantos- aquel en que Jesús disputa con los fariseos señalándoles su preocupación legalista y externa. Usa un juego de palabras con el concepto de "adentro" y "afuera" del ser humano, que para ellos era muy bien comprendido. Es hasta un juego de palabras que le pudo haber granjeado a Jesús que le dijeran "y este arrogante de qué quiere dárselas hablándonos con ironías a nosotros, los verdaderos siervos de Dios". Jesús les dice:

"Ustedes fariseos se limpian por fuera el vaso y el plato, pero por dentro están llenos de logros del robo y de su maldad. ¡Necios! ¿No saben que el que hizo lo de fuera, hizo también lo de dentro [...]? Den sus limosnas de lo que tienen dentro [...], y así todo quedará limpio."

El traductor pregunta:
¿Obren bien luego de estar justificados "por dentro" y no antessólo por hipocresía? ¿Eso es lo que les quiere decir Jesús con lo que está dentro del plato y del vaso, elementos sólo limpios por fuera? Porque me faltan sustantivos entre lo que está "fuera" y lo que está "dentro".

Den sus limosnas de lo que tienen dentro. Bien Pero ¿dentro de qué? Pues no queda otra que entender que de lo que estádentro del vaso y del plato, pero mientras dentro del vaso y del plato haya corrupción y sólo estén limpios por fuera (indicando por medio de esos elementos que pertenecen a la santidad y a la religiosidad) pues ¿qué les dice fuera de toda esa analogía?

Si no les dice nada más allá de esa analogía entre ellos y los platos sucios, y habla solamente de compartir riquezas, entonces la literalidad del texto no me está indicando ninguna cosa traducible (porque ya en lo que sigue les dice que no deben dejar de hacer una cosa para hacer la otra, y está clarosólo una de esas dos cosas simultaneas que tienen que hacer, y no ambas.)

Pero para traducir "Saquen de lo que está dentro" tenemos que saber qué significa. Y bueno, pues, ¿qué significa? ¿Será de lo que está dentro de esos platos y de esos vasos?

Ese agregado de "plato", no estaba en el texto de origen más cercano a Jesús, es más "moderno". ¿Qué pasa? ¿Ha "torcido la Escritura" el traductor añadiendo una palabra que no estaba? ¿Se "olvidó" Dios de inspirársela al escritor?
Sería bueno pensarlo más de una vez.

LA TRADUCCION EN LA HERMENEUTICA BIBLICA - 10

En la gramática toba hay seis formulaciones de posición, que son un recurso idiomático. Sirven de molde auxiliar para hacer comprensible la frase que le va seguir. También se llama "información deíctica". ("Deixis" = Señalar) Esta información sirve para conectar el texto con el contexto. Hay deixis personal, deixis de lugar, deixis social, deixis de tiempo, etc.

1- Na = viniendo, cerca. (en espacio y tiempo)
2- So = yendo, lejos, alejándose
3- Ze = acostado, horizontal
4- Ni = sentado, plegado
5- Ra = parado, levantado, vertical
6- Ka = no está, no es, ausente, desconocido

En toba es necesario declarar dentro del texto si los protagonistas de los relatos conocen o desconocen al relator de esos eventos. Se deja expreso y declarado si el autor del texto conoce a los que aparecen en sus narraciones. Cuando se habla de Dios actuando o interactuando con personas, se da por hecho a través de formas gramaticales, que Dios los conoce y que ellos conocen a Dios, o no. Ya ven los fundamentalistas que para traducir un texto a una cultura diferente no sólo hay que "re-semantizar" la Escritura, sino también "re-gramaticarla". ¿Se deteriora Theopneustos?

LA TRADUCCION EN LA HERMENEUTICA BIBLICA - 11

Los modismos son figuras retóricas especiales que tienen todos los idiomas. En las Escrituras hay multitud de localismos hebraicos, judaicos, y mención de los modismos helénicos, en una profusión grandísima. Tomemos el modismo "corazón duro" o el famoso "conciencia cauterizada". Uno indica terquedad, rechazo, rebelión, oposición, indiferencia, apatía. violencia. El otro indica insensibilidad ante la falta cometida contra los valores éticos o morales. Son dos formas de "No me importa".
Bien. Entre los llamados Shipibo de la selva peruana, tener dureza de corazón es todo lo contrario a la maldad. Un "corazón duro" demuestra valentía y confrontación responsable ante los problemas, no se educan a sí mismos para tener un "corazón blando", porque la blandura en su esquema psíquico no es algo deseable, se usa como sinónimo de cobardía y de pusilanimidad. Han decidido que expresarán la misma idea bíblica, pero cambiando las palabras. No dicen: "corazón duro" cuando hablan de rebeldía o de indiferencia, dicen: "oídos con huecos borrados".
¿Ha cambiado la verbalidad de Theopneustos?

¿Quién soy?

MONJA GUERRILLERA

MonjaGuerrillera

Master en desengaños. Incluso cristiana evangélica bautista (si los bautistas no disponen lo contrario reunidos en autodestructiva asamblea nocturna). Aprendí de Yancey hace unos años -y sigo aprendiendo- a confrontarme con las preguntas y las respuestas viscerales nacidas de los cristianos golpeados por la vida. A regresar confiada al Trono de la Gracia. A acercar a ese Trono a los perjudicados por las iglesias culpables de homicidio. A hermanarme con los marginados por la maldad de una sociedad que mata y se muere. Entiendo el dolor y me ocupo del tuyo como si fuera el mío. Y a veces otros se ocupan del mío como si fuera el suyo. Me propuse trabajar duro y crucificada. Mi enemigo está encarnado en los creyentes que legalizan y anulan la libertad que Jesucristo nos dio de una vez y para siempre. Y soy y seré odiada por eso sin tregua, y no me amedrenta. Caigo, renazco, me enfermo, escribo, borro, reescribo. Pero no me amedrento. No me amedrento.

UNA RAZÓN PARA ESTE BLOG

No pocos, y no sin insistencia, me han preguntado para qué escribo este blog, y en qué tono anímico y bajo qué motivaciones lo hago. Quisiera aquí con la mayor sinceridad, intentar unificar una respuesta, y que ésta sea efectivamente una respuesta.

La suma de los artículos tiene forma de testimonio y de esquela, pero pese a la controversia que le imputan, –a mi criteriofantasiosa- no hay en los artículos ninguna emboscada para creyentes.
  • No estoy a la pesquisa de mis legatarios “guerrilleros”
  • ni la rebeldía me seduce,
  • ni anuncio una maniobra de renegados en acción,
  • ni atizo complots.
Este blog es solamente una voz de discrepancia a los registros eclesiales arrogados; y si bien es cierto que pudiera leerse en cifra policíaca, también cierto es que soy demasiado cándida como para sostener esa intención.

Es verdad –y nunca lo niego- que contiene temas parrandeados y burlescos, y que muchos rencores hacia mí provienen de ese acento que le impuse. Y hasta es muy probable que por esa causa se incluya lo que escribo en el malévolo género del panfleto.

No desconozco, y admito, que lleno de cólera algún manojo de artículos sea improcedente y restringido, y que por eso mismo también sea un blog odioso. Pero al mismo tiempo esos artículos antipáticos –lo digo sin hipocresía- han dado en la tecla correcta la mayoría de las veces.

Me han dicho también que con este blog trato de ejercer con detallismo la propuesta pulcra de la agresión. La agresión gratuita, injustificada, arbitraria e ilícita. Y que lo prosigo porque soy propietaria de una espuerta de ventajas sombrías que escribirlo me esté reportando.

Mi contestación es menos complicada y más lógica.
Que las iglesias –muchas de ellas y en gran número a las que me dirijo- se han abierto camino institucional por medio de una labor dañosa contra la Gracia:
  • Han ganado terreno fiscalizando vidas,
  • censurando gente,
  • excluyendo presencias,
  • expropiando patrimonios,
  • abreviando fe,
  • eclipsando dones,
  • truncando ministerios,
  • cercenando talentos,
  • matando esperanzas,
  • esclavizando espíritus,
y con esto mismo ridiculizándose a sí mismas hasta el punto del atracón.
Han generado una hipótesis permanente de conflicto que consiste en la presunción de que todo lo que cuestione sus programas merece la calificación de contendiente y réprobo.

Esto, para tales congregaciones -iglesias, empresas- en el principio fue una necesidad de hallar enemigos para poder arraigarse y sustentarse. Después se les hizo un rasgo de estilo. Hoy ya es un clisé, un empeño, un objetivo confeso, una alegre voluntad, y una ceguera feliz.

Las congregaciones legalistas no son grupos de “hermanitos imperfectos” que serán “con el amor de Dios poco a poco perfeccionados” y son dignos de comprensión y amparo.
Esos legalismos son procedimientos conciliados, conscientes, planeados, ideados, trazados, promovidos, suscitados como verdaderas entidades.


Sus tácticas brutales llevan al cristiano a exhibirse en sus heridas más íntimas y exponerlas al público para luego presionarlo a la transformación y a la santidad, al experimento mengueliano de ser otro. Ya se sabe, que ante el fracaso, lo acecha la merecida expulsión, la segregación, el menosprecio. ¿A quienes? A los que Cristo prefirió y amó.

Por eso en este blog -sea que confunda por deficiente escritura o que se jibarice por mezquina lectura- hablaré siempre de esas iglesias donde Dios es una Ley, y mostraré (como pueda) que la eficacia de las estructuras fascistas contemporáneas respiran gracias a:
  • la atribución profética del ensayista que las procrea,
  • de la coacción del experto que las activa,
  • y del dirigente que se beneficia.

Y diré –incluso con redundancia- que no le busco “la parte positiva” al legalismo y sus tragedias, porque no comulgaré jamás ni con la más imperceptible de las habilidades del despotismo, ni con sus cofradías ni con sus ángeles.

No soy ni seré amiga de los cristianos aprendices de legalistas

No tengo que ver con una tarima que trata a la gente como ratas de laboratorio. Son este tipo de descomposiciones crueles y populares las que me resultan anticristianas, inadmisibles e insostenibles. Y no hallo ninguna razón por la cual unirme con ellos en alguna clase de hermandad.

Este es un blog dirigido involuntariamente a poca gente.

No denuncio ni pontifico ni sentencio.
Percibo, recuerdo, observo, compruebo, siento, y escribo.

La conjetura legalista es problemática, y lo que obtiene es inevitablemente una historia problemática. Y además de problemática, forja su historia y testimonio de un modo confuso, indeciso, vacilante, objetado, vergonzante. No sólo es teológicamente defectuoso desde la actitud, sino también en la realidad más contingente y circunstancial.

Y sus jerarquías, tan atentas a la mistificación de sus precursores y sus constituyentes –cada una en sus respectivas áreas de predominio- se muestran ahora enérgicas y sempiternas. Quedan hoy con las manos atadas para cuestionar sus propios mitos.

Que el nombre de la Iglesia de Cristo tenga que ver en esto tiene algo de intolerable, creo yo. Y me cela que en estas Américas las asambleas de los evangélicos se hayan satisfecho de sus mutaciones, y sean en su punto vigente, las más famosas y violentas academias de la farsa.

No obstante, no reduzco a lo que este legalismo pseudos santificador hace ni lo que deja de hacer.
Observo también lo que impide que otros cristianos nolegalistas sean y hagan.


Al haber conocido en primer plano el conformismo y el haber convivido en sus sistemas por muchos años, y al observar ahora que existe una ultradefensa de esas formas de congregación, podría concluir que la mayoría cristiana popular es una mayoría social que prefiere el malestar al cambio y la quimera a la evidencia. Pero dejaré en blanco la conclusión, porque no he puesto un cerrojo en la esperanza.

Lo que sí aseguro, y rubrico, es que si quieren los pastores del legalismo contemporáneo ser artistas desafortunados, y artífices de las desventuras de los cristianos evangélicos, entonces que lo sean sin mí, sin mi andamio, y con su propio peculio.

Cumplo mi finalidad en varias ocasiones, y no soy miedosa del sarcasmo, aunque usándolo me arriesgue al exceso, a la exageración, y al abuso de la hipérbole.
No me da miedo la sátira porque de todos modos, usted sabe tanto como yo, que la realidad de nuestras iglesias protestantes y evangélicas siempre supera cualquier exótica ficción.

BIENVENIDOS A MIS OJOS TUS PROBLEMAS (*)

Otra vez mamá en el suelo respondiendo demandas de anotaciones al margen. Esta vez es sobre por qué señalo a los fundamentalistas. En principio la respuesta sería muy simple y ya la di muchas veces: Porque yo prefiero caer a cuentas del Misericordioso Eterno y no en las manos de los justicieros medievales.

De ninguna forma me interesa la denuncia, ya lo había dicho, sí. Ni el tono profético me interesa; no sé tampoco que es eso de “tono profético” en medio de un campo ya continuamente sembrado de “meparecehermana” y de "labibliadice". Sin embargo, en todos estos días pesados que tengo encima, reconozco que no es lesivo, sino hasta muy comprensivo y oportuno, agitar al cristiano abundante. Agitarle la botellita espumosa de fe tóxica, ese brebaje que lo fanatiza en su reino y le ayuda a producir sin pausa aversión al evangelio.
Ya se tiene visto que no le molesta lo que se traga sino lo que le muestran que se está tragando.

Sufro -y quizás soporte- la desgracia holística de nuestra cosecha, pero no me miro como una “llamada a guiar” hacia la disculpa de ella; consto en la mies, como si constara igualmente entre los hijos de las tinieblas. ¿Quién es el que caesin que yo esté en la cornisa? Pobre de mí si estuviera a resguardo de las angustias de los que no son santos.

Algunas veces estoy más fuerte para mantener la esperanza de entender aquí mismo, arriba de mi mesa, la justicia de la nueva inocencia y la jerarquía de la buena noticia. Pretendo intervenir en una vida más digna. Pero no estoy en circunstancias de regalar esa buena noticia eterna para que me den de vuelto una sociedad sin criterios de opresión. Yo vivo la opresión, mientras los antaño liberadores hoy me la dinamizan con sublime éxito. Así que no quiero salir airosa por atajos mientras otros son maldecidos por la maldición de los religiosos. Me dejo maldecir junto a ellos.

El contenido y el tono. ¿Todos los cristianos necesitamos un dirigente incapaz de comprometerse y de pensar por sí mismo? No, todos no. ¿Todos los cristianos necesitamos una divinidad neurótica que vigile para castigar? No, todos no. ¿Todos los cristianos necesitamos papilla sin sustancia para pasar agosto? No, todos no. ¿Todos los cristianos somos obligados a dejar una religión alegorista y sistemática para reemplazarla por otra materialista y desmantelada? No, todos no. ¿Todos los cristianos medimos las cosas según lo que necesitamos? No, todos no.

No tengo licencia para pontificar. No me jodan con solicitudes de explicaciones sobre lo que debe creerse y lo que no debe creerse, sobre lo que es herético, sobre lo que es indiscutible, sobre lo que es santo, sobre lo que es profano, sobre lo que es bíblico, sobre lo que no lo es. No soy yo la que determina esos parámetros. No hay iglesia en mi sombra, a mi espalda, puede verse que no. Ni editorial, ni fuerza directriz que me controle los puntos y las comas.

Nunca escribí ni escribo como consejera ni doy mapas con indicaciones morales, no cazo brujas, no quemo sacrílegos, no persigo excluidos; al contrario, me aman o me detestan porque doy cabida a los detestables, y porque nunca me asumí preceptora de los puros, sino todas las veces una discípula más del experimentado en quebrantos.